La historia que nos precede

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Nuestra historia arranca en El Perú con una fundación familiar

Impulsados por el conocimiento de un grupo familiar especializado en asesoramiento financiero y tecnología, todo comenzó con el compromiso de generar un impacto social a través de las finanzas. Esto nos llevó a lanzar proyectos de microfinanzas tradicionales; nos movían las buenas intenciones, pero a menudo el impacto era limitado. Nos dimos cuenta de que los préstamos por sí solos no generaban el cambio que buscábamos.

Foto: Ica, una de las primeras comunidades donde empezó nuestro camino.

La solución real ya existía, y la encontramos

Empezamos a escuchar con atención a las comunidades para comprender qué no estaba funcionando. Buscando respuestas, conocimos en un pueblo de Ecuador —Barcelona— a un grupo de mujeres artesanas que se reunían todas las semanas para ahorrar. Los ahorros eran muy pequeños y la administración muy básica, pero habían encontrado una forma de apoyarse mutuamente ante la adversidad.  

Foto: El cuaderno de ahorros del grupo de artesanas que nos cambió de perspectiva.

Apalancados sobre una idea simple con gran potencial

Tras la experiencia en Barcelona, nos dimos cuenta de que lo que aquellas mujeres denominaban “banquito casero”, era algo muy extendido, en cada rincón del mundo con su nombre: tandas, cuchabales, susus, swadhyn samuhas... La idea: personas afines que se unen para resolver problemas comunes. La idea era perfecta, pero las formas de funcionar, muy mejorables. Vimos problemas de gobernanza, transparencia, administración y contabilidad. Y supimos que sobre esto teníamos que trabajar.

Foto: Artesana del grupo de toquilleras trabajando la fibra.

Del microcrédito al microahorro, con acompañamiento

Tras nuestro aprendizaje de que la sola  concesión de créditos no resolvía los problemas de raíz y tras conocer las experiencias de ahorro comunales, comenzamos con el proyecto Ahorrar Para Aprender. En él, el crédito ya no era el foco, sino el ahorro. Iniciamos creando un pequeño equipo en Ecuador donde la primera asesora fue la líder de aquel “banquito casero” de Barcelona, María. Con ella empezamos a acercarnos a las comunidades fomentando la formación de grupos bajo una metodología que resolvía las deficiencias que vimos los grupos informales.

Foto: Uno de los primeros grupos del Programa Ahorrar Para Aprender en Ecuador.

Una imagen  (o muchas) vale más que mil palabras

Grabamos este vídeo en los inicios del proyecto, en la costa de Ecuador. Por aquel entonces, también estábamos presentes en la sierra y en varias zonas de Perú. Desde entonces, el proyecto ha evolucionado muchísimo, adaptándonos siempre a lo que el terreno y el crecimiento de los grupos nos ha ido demandando.

Nuestros principios

Del propósito al progreso.

Nuestro trabajo nace desde la certeza de que es posible crear un mundo donde todos tengan la posibilidad de prosperar. Nuestro proyecto nace desde la observación de lo que es esencial: fortalecer las finanzas y educación financiera de las personas. Nuestra forma de operar radica en la más alta exigencia y autoevaluación continua. Nuestra forma de financiar el proyecto radica en la idea de que solo la autosostenibilidad garantiza el futuro.

Nuestro alcance

Los límites también fortalecen.

En Savinco, ser una empresa social significa ser honestos acerca de dónde funciona mejor nuestro modelo y dónde no. Reconocer nuestros límites no es una debilidad; es lo que nos ayuda a mejorar constantemente y a ser transparente ante nuestros socios y comunidades.

Nuestros grupos de ahorro se basan en la confianza y en vínculos sociales sólidos. Esto hace que el modelo sea muy eficaz en comunidades donde las personas ya se conocen y se apoyan y donde es posible ahorrar aunque sean pequeñas cantidades. Pero esto también crea fronteras naturales.

No siempre podemos llegar a personas que carecen de redes familiares o comunitarias, y nuestra metodología enfrenta desafíos en contextos urbanos donde las dinámicas de grupo basadas en la confianza son más difíciles de sostener.

En casos de pobreza extrema, donde las familias no tienen capacidad de ahorro, el modelo no puede aplicarse con éxito. Asimismo, las zonas remotas o escasamente pobladas plantean dificultades, ya que cada asesor debe trabajar con varios grupos para que el modelo sea económicamente sostenible.

El modelo de Savinco busca fomentar la autonomía financiera y colectiva. Sin embargo, desde una perspectiva externa, esto crea una paradoja aparente: cuanto más autonomía alcanzan las comunidades, menos predecibles o estandarizados son sus resultados.

Algunos grupos usarán su independencia para prosperar y expandirse, mientras que otros seguirán caminos más lentos, menos lineales o incluso frágiles. Esta variabilidad no es una señal de debilidad del modelo, sino que refleja la esencia misma de la autonomía: el desarrollo autodeterminado se resiste al control uniforme. Reconocer esto permite desplazar el enfoque de las métricas impuestas externamente hacia formas de rendición de cuentas más matizadas, donde la diversidad de resultados es una expresión legítima del verdadero sentido de propiedad comunitaria.

Una de las mayores fortalezas de Savinco es que los grupos están empoderados para ser autosuficientes y tomar sus propias decisiones financieras y sociales. Sin embargo, esta autonomía tiene sus contrapartidas: no garantizamos, ni podemos garantizar, los fondos que los socios aportan. La responsabilidad y la confianza permanecen en manos de la propia comunidad, lo que representa tanto la fuerza como la vulnerabilidad del modelo.

Es natural que algunos grupos —alrededor del 25%— cesen sus actividades con el tiempo, una realidad que nos comprometemos a mejorar. Lo que Savinco sí puede garantizar no son resultados financieros fijos, sino una estructura confiable, aprendizaje continuo y herramientas prácticas que brinden a las comunidades las mejores condiciones posibles para prosperar bajo sus propios términos.

Reconocemos explícitamente que "mejorar la calidad de vida" es un objetivo complejo y subjetivo, difícil de definir y aún más de medir con precisión. Nuestro trabajo se centra en las dimensiones económica, educativa y comunitaria, asumiendo que ningún camino único —incluido el crecimiento financiero— puede garantizar universalmente el bienestar.

Es válido cuestionar si el desarrollo económico y financiero por sí solo puede entenderse como la ruta principal hacia una vida mejor. Por ello, nuestro compromiso no es prometer resultados que no podemos asegurar, sino proporcionar las condiciones que los hacen posibles: recursos educativos, confianza comunitaria y herramientas prácticas que empoderen a las personas para buscar vidas más plenas y satisfactorias según sus propios criterios.

Savinco no puede monitorear ni controlar totalmente cómo los grupos utilizan sus fondos comunes. Dependemos de la confianza y la responsabilidad comunitaria, aceptando que pueden surgir dilemas éticos cuando los recursos se dirigen a propósitos cuestionables.

Al mismo tiempo, aunque la educación y la comunidad son centrales en nuestra visión, su desarrollo sigue siendo incompleto. Hasta ahora, nuestro enfoque ha estado en la sostenibilidad financiera y operativa. El siguiente paso es construir metodologías educativas más profundas y estrategias más sólidas para crear vínculos comunitarios duraderos.

La expansión global requiere alianzas con socios externos, lo que puede acelerar el crecimiento pero también conlleva el riesgo de diluir la identidad y los valores. Escalar exige simplificación, mientras que un impacto profundo requiere adaptación local. La tecnología es esencial, pero debe equilibrarse con enfoques centrados en el ser humano para evitar la exclusión digital.

Savinco posee una amplia base de datos de los grupos, pero su uso aún no está totalmente optimizado. Desbloquear su potencial requerirá la colaboración con expertos externos, lo que nos permitirá comprender mejor el impacto y perfeccionar el modelo con mayor precisión.

Ubicación

Dónde operamos.

Actualmente tenemos presencia en Ecuador, Perú, Nepal y España.
 ¡Nuestra aspiración es llegar allá donde se nos necesite!

Nuestro equipo.

Detrás del proyecto, hay un equipo de más de 100 personas apasionadas por cambiar el mundo. La mayor parte de nuestro equipo lo forman asesores que trabajan diariamente en el terreno; a ellos se suman facilitadores, gerentes de área, gestores de proyectos y promotores.

Desde las oficinas, nos encargamos de la supervisión, contabilidad, comunicación y talento humano, mientras que nuestras direcciones de desarrollo tecnológico, operaciones y negocio se esfuerzan por mantener, escalar y añadir valor constante al proyecto.

Aquí presentamos los nombres y rostros de quienes integran las oficinas de cada país. Sin embargo, queremos recalcar la importancia vital de todos aquellos que hacen posible este proyecto con su presencia diaria en el terreno; si intentáramos incluirlos a todos, ¡esta sección sería demasiado larga!

España

Jorge Bolivar
Fundador
Rocío Ysasi
Directora General
Leonardo Quintero
Director de Tecnología
Julio Pérez
Especialista de Tecnología
Alejandro Pastrana
Director de Desarrollo de Negocio
Ana Paula Barriga
Encargada de Contabilidad y TTHH
Andrea Cáceres
Encaragada de Operaciones

Ecuador

Lester Gonzabay
Encargado de Terreno
Irving Cochea
Encargado de Formación
Joselyn Gonzabay
Encargada de Contabilidad
Stefany Quinde
Técnica de Contabilidad
Gabriela Gonzabay
Técnica de Contabilidad
Michelle Pilay
Técnica de Contabilidad
Mariela Castillo
Encargada de Crecimiento
Eliana Costante
Responsable Legal
Fanny Rodríguez
Encargada de Atención al Cliente
Viviana Alvia
Técnica de Atención al Cliente
Erick Villao
Técnico de Atención al Cliente
Jennifer Cruz
Encargada de Sistemas
Willy Perugachi
Técnico de Sistemas
Michelle Ramirez
Técnico de Sistemas
Karla Macías
Encargada de TTHH
Diana Rosales
Técnica de HR
Ximena Roca
Encargada de Redes Sociales
Samantha Vaca
Jefe de Proyecto de Loja
Xavier Ullaguari
Jefe de Proyecto de Macará

Perú

Juan Víctor Núñez
Director de Perú
Rosa Nunez
Supervisora de Operaciones
Gladys Núñez
Administradora
Diana Flores
Encargada de Redes Sociales
Verónica Flores
Encargado de Terreno

Nepal

Pooja Rijal
Jefa de Proyecto

¿Quieres crear un grupo?

Si eres un líder local o un emprendedor que busca traer Savinco a su comunidad, estás en el lugar correcto. 

Crear un grupo de ahorro no es complicado, pero es una herramienta poderosa. Te guiaremos en cada paso del proceso, te proporcionaremos las herramientas necesarias y apoyaremos a tu grupo para que crezcan juntos.